Repasa la teoría


Los morfemas flexivos de género y numero del adjetivo dependen de los del sustantivo, con el que están obligados a concordar tanto si va complementándolo a través de un verbo como si va adjunto al nombre: la niña rubia es alta.
Si el adjetivo se refiere a sustantivos de distinto género, debe concordar en masculino plural: He comprado una pluma y un libro nuevos.
A veces la concordancia sirve para precisar el género y/o el número del sustantivo cuando este no los hace patentes: en crisis agudas sabemos que el sustantivo crisis tiene género femenino y número plural por los morfemas del adjetivo.
Esta concordancia también nos permite distinguir al adjetivo del adverbio, que es formalmente invariable: Este niño es alto (adjetivo) / Este niño habla alto (adverbio) / Estas niñas son altas (adjetivo) / Estas niñas hablan alto (adverbio).
Hay adjetivos que por su significado léxico (por ejemplo los adjetivos relacionales) no admiten la intensificación: *principalísimo, *muy absoluto, *muy eléctrico, *mundialísimo...
Tampoco admiten intensificación ciertos adjetivos que ya contienen en sí mismos la información de grado: mayor es en sí mismo comparativo de superioridad, por lo que equivale a más grande. Por lo tanto no se podría decir *más mayor. Lo mismo pasaría con mejor-óptimo, peor-pésimo, mayor-máximo, menor-mínimo, superior-supremo, inferior-ínfimo... Ninguno de estos adjetivos admite otras marcas suplementarias de intensidad, porque resultarían redundantes. No es correcto decir *mas mejor, *menos peor, *muy óptimo, *muy mejor, *optimísimo, etc.
Aunque la distinción entre los adjetivos con valor especificativo y explicativo depende muchas veces de la intención del hablante, te pueden servir estos recursos:
Los adjetivos relacionales presentan características que los diferencian de los calificativos:
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